Quisiera en esta oportunidad expresarles algo que he sentido en la dinámica de la clase.
Es muy rico trabajar con gente que sabe lo que quiere, que tiene buena actitud, que estudia y está preocupada por su futuro, esa gente que hace más de lo que se les pide, que busca más de lo que se les dá. Pero ¿saben? ese tipo de gente en verdad no me necesitan, ese tipo de persona tiene su rumbo ya trazado por su actitud, su empeño y sus sueños de vida. Mi trabajo, mi verdadero trabajo está con aquellos que creen que no pueden, que no sienten amor por lo que hacen, que les cuesta entender por qué estudian, que no ven su futuro. Allí está mi trabajo, allí mi empeño. Son ellos los que realmente necesitan apoyo, guía, cariño, y es allí donde debo estar, en sus errores, en sus fracasos, en sus desalientos. Por eso quiero hacerles una petición muy especial: AYÚDENME a esa gente, no me la desalienten, apóyenlas desde la perspectiva de que son ellos los que necesitan de nosotros.
Tengamos paciencia con aquellos que preguntan, que necesitan que se les repita, que captan un poco más lento. Tengamos cariño por nuestros compañeros que no se les hace tán fácil y brindemos una mano para ponerlos a nuestro lado y no por debajo nuestro.
Para mí hay sólo una persona a la que intento superar cada día... a mí mismo. Y cada vez que lo logro, viendo hacia atrás, siento cariño por lo que una vez fuí, porque gracias a lo que era, soy lo que soy ahora, y gracias a lo que soy hoy, sé que mañana seré un poco mejor.
sábado, 1 de diciembre de 2007
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